La cerrajería metálica tiene una larga tradición que se remonta a los tiempos en los que aparecieron los primeros oficios; es decir, a la época de los gremios. Este sector gremial de la cerrajería metálica siempre fue uno de los más importantes, ya que en sus manos estaban la seguridad de las viviendas de las grandes familias, normalmente pertenecientes a la hidalguía, que eran los que se podían permitir el lujo de poseer una buena cerradura, así como vallas metálicas en Valencia. Este fue el principal motivo que explica que el salario de los cerrajeros fuera de los más elevados de la época.

Siempre se consideró a la cerrajería metálica un noble oficio. Todo aquel que entraba en ese gremio no podía desvelar ningún secreto de dicha profesión, como el de crear vallas metálicas en Valencia, con la finalidad de que los delincuentes no supieran técnicas para forzar cerraduras o la capacidad de crear llaves para burlarlas.

Como en todo gremio los conocimientos eran transmitidos por los maestros (que eran los más veteranos) a los jóvenes que entraban como aprendices. La etapa de aprendizaje era larga, las técnicas de cerrajería ya eran muy complejas. En muchas ocasiones los talleres eran heredados por los hijos, de este modo el negocio duraba generaciones.

En la actualidad el mundo de la cerrajería metálica ha cambiado mucho, es lógico que en una economía de mercado el sector se liberalice, ya no tiene una estructura gremial y las técnicas de trabajo han evolucionado con el paso de los tiempos. Antes era un trabajo totalmente manual y ahora se ha ido mecanizando. Otro hito fue la aparición de nuevos componentes metálicos con los que se puede trabajar, normalmente mucho más manejables y duraderos que los de antaño.

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